La historia en los cómics

 

David Fernández de Arriba

Barcelona, 1985. Licenciado en Humanidades por la Universitat Pompeu Fabra en la especialidad de Historia. Profesor de educación secundaria desde el año 2010, ha impartido diversas asignaturas en los campos de las ciencias sociales y de las lenguas, tratando de incluir el cómic como herramienta didáctica. Miembro de ACDComic

 

En las últimas décadas, la relación entre el cómic y la representación de la memoria y la historia se ha ido estrechando. Desde la publicación de Maus, la gran obra de Art Spiegelman que retrata las vivencias de sus padres en Auschwitz, el género histórico ha gozado de una fuerte presencia en las viñetas. Han sido centenares las obras que se han acercado al pasado para retratar una gran diversidad de acontecimientos y de periodos históricos: desde la prehistoria hasta el pasado más reciente. En el caso del cómic español, es imposible no hacer referencia a Carlos Giménez y su Paracuellos, obra pionera que narraba las vivencias del autor en un hogar del Auxilio Social durante el franquismo.

El lenguaje del cómic, que combina lo mejor del texto y de la imagen además de infinidad de recursos propios, permite a los y las dibujantes sumergirnos en cualquier escenario. Volviendo a Maus, es imposible no sufrir con los personajes, pese al distanciamiento inicial que puede provocar el uso de animales para representar a los diferentes pueblos. La reconstrucción de las vidas de sus padres que lleva a cabo Spiegelman va acompañada de una profunda reflexión en torno a la memoria histórica y la necesidad de preservar el pasado para comprender el presente. Siguiendo la estela de Maus, multitud de autoras y autores han relatado el pasado a través de las viñetas: Marjane Satrapi, que en Persépolis explica cómo vivió de niña la revolución iraní de 1979; con otro enfoque, el periodismo en viñetas de Joe Sacco, que en diversas obras nos acerca a Palestina y a las guerras de la antigua Yugoslavia; o Jacques Tardi con sus trabajos sobre la Primera Guerra Mundial, son solo algunos de los nombres más destacados del panorama internacional en las últimas décadas. En nuestro cómic obras como El arte de volar, Los surcos del azar, Jamás tendré 20 años o Doctor Uriel han mostrado las virtudes de las viñetas para reflejar la historia.

Otro aspecto clave en la relación entre historia y cómic es el poder de la subjetividad que posee este medio. Los y las dibujantes nos muestran su visión de forma directa, sin intermediarios, y en ningún momento tratan de vendernos una supuesta objetividad imposible de alcanzar, ya que el dibujo es un lenguaje totalmente personal. Las dudas y las reflexiones que les van surgiendo durante el proceso de elaboración de sus obras generalmente están presentes, de forma que como lectores somos interpelados directamente a participar en el proceso de recuperación de la memoria. Asimismo, es destacable que en muchos casos los cómics históricos se centran en episodios familiares o personales que afectan directamente a quienes los crean, de modo que el proceso de identificación con los personajes tiene mucha más fuerza. Es muy complicado leer obras como Estamos todas bien, de Ana Penyas y no pensar inmediatamente en nuestras propias abuelas.

El particular ritmo de lectura del cómic, que a diferencia de medios como el cine, no nos viene impuesto desde fuera, permite que avancemos y retrocedamos o incluso nos detengamos cuando así lo creamos necesario. Una única viñeta tiene la capacidad de transmitir una gran cantidad de información, aprovechando la potencia del lenguaje propio del medio. El dibujo, más allá del mayor o menor grado de realismo, tiene una potencia que nos golpea frontalmente y no permite que seamos indiferentes a lo que nos es narrado. El proceso de documentación que siempre llevan a cabo autores y autoras, en muchos casos colaborando con el mundo académico, certifica que los cómics históricos son una gran opción para aprender de nuestro pasado.

Por último, el establecimiento del cómic como un medio artístico de primer orden, alejado ya del tópico que lo convertía en un simple entretenimiento infantil, ha conseguido que gocemos de una diversidad de títulos de calidad apabullante. Se han creado cómics sobre cualquier época histórica y situados prácticamente en cualquier escenario; existen biografías, ensayos y adaptaciones literarias en viñetas; historietas cortas, volúmenes con centenares de páginas, innumerables estilos gráficos… Las opciones son prácticamente infinitas y a poco que busquemos seremos capaces de encontrar fácilmente obras que satisfagan ampliamente nuestros intereses. A modo de ejemplo aquí van algunas recomendaciones de cómics publicados tan solo en el último año:

  12 nacimientos de Miguel Mármol, de Dani Fano (Astiberri)

El dibujante vasco Dani Fano narra la vida de Miguel Mármol, histórico sindicalista salvadoreño y fundador del Partido comunista del país centroamericano. La estructura narrativa, basada en una narración de Eduardo Galeano, relata las peripecias del protagonista a partir de los doce momentos en que estuvo a punto de morir. Una historia de lucha, de sacrificios personales y de voluntad indesmayable para mejorar el mundo en el que le tocó vivir. El magistral dibujo, entre el realismo de los escenarios y la caricatura de los personajes, unido a un magnífico uso del gris y sus múltiples tonalidades, completan una obra de altísimo nivel.

Mies, de Agustín Ferrer Casas (Grafito)

Ludwig Mies van der Rohe es una de las figuras más importantes de la arquitectura en el siglo XX. Director de la escuela de la Bauhaus, creador de obras como el Pabellón Alemán de Barcelona o la Nueva Galería Nacional de Berlín, su vida personal y sobretodo su ambigua relación con el nazismo lo convierten en un personaje controvertido. Agustín Ferrer Casas ha elaborado una biografía en viñetas que trata de glosar una vida tan compleja. Una conversación entre el protagonista y su nieto es el hilo conductor que permite al dibujante navarro reconstruir el periplo vital del genial arquitecto. Es especialmente destacable la belleza de la multitud de dibujos de los diseños de Mies van der Rohe que pueblan las páginas del cómic.

Irmina, de Barbara Yelin (Astiberri)

La abuela de la dibujante alemana Barbara Yelin fue una joven valiente e independiente que en los años 30 se trasladó ella sola a Londres para estudiar. Allí mantuvo una relación amorosa con uno de los primeros estudiantes negros de Oxford. ¿Cómo pudo alguien así acabar siendo la abnegada esposa de un oficial de las SS y una convencida defensora del nazismo? Estas cuestiones son las que trata de responder la autora, de forma que investigando sobre su abuela aborda el delicado tema de la responsabilidad del pueblo alemán en los crímenes del nazismo. Las bellas acuarelas y el cuidado color componen un aparato gráfico muy efectivo que nos permite reflexionar sobre la compleja naturaleza humana.

Nieve en los bolsillos,de Kim (Norma)

El cómic histórico en España se ha acercado con frecuencia a la guerra civil, a la dictadura franquista y a la transición democrática, pero ante la magnitud de estos temas aún quedan muchos huecos que rellenar. Joaquim Aubert, Kim, tras triunfar en El Jueves con su mítico personaje Martínez el Facha y después de contribuir a la recuperación de la memoria histórica dibujando los guiones de Antonio Altarriba en El arte de volar El ala rota, por fin decidió narrar su propia historia: su estancia en Alemania a principios de los años 60. Los centenares de miles de emigrantes españoles que buscaron prosperar lejos del franquismo son el protagonista colectivo deNieve en los bolsillos. La forma en la que Kim enlaza sus vivencias con las de quienes se va encontrando en su camino es magistral y permiten al dibujante denunciar muchos elementos de la dictadura: el clasismo, el machismo, la homofobia… Estamos ante una obra muy necesaria.

Modotti. Una mujer del siglo XX,  de Ángel de la Calle (Reino de Cordelia)

Tina Modotti, fotógrafa, actriz, modelo y comunista, tuvo una vida tremendamente convulsa, que le permitió vivir en persona algunos de los grandes acontecimientos históricos de la primera mitad del siglo XX. Pasó por el Berlín de inicios de los años 30, el Moscú de las purgas estalinistas, la revolución asturiana de 1934 o la guerra civil. Todo ello captó la atención de Ángel de la Calle, que se lanzó a crear la mejor biografía posible de Modotti. Tras diversas ediciones y al estar ya descatalogado, el autor asturiano decidió crear la edición definitiva con nuevas páginas que incluyen las más recientes investigaciones sobre la misteriosa muerte de la protagonista. Tanto el dibujo como la trabajada estructura narrativa la convierten en una obra de primer nivel.

Mandela y el general, de Oriol Malet y John Carlin (Penguin Random House y Comanegra en catalán)

Veinticinco años después de las primeras elecciones democráticas en la historia de Sudáfrica, tras más de cuarenta años de apartheid, la figura de Nelson Mandela sigue provocando fascinación. Multitud de libros, películas y documentales se han acercado a la vida y el legado del legendario líder y por fin el cómic ha generado una obra digna de un protagonista tan carismático. John Carlin, periodista británico que ejerció de corresponsal en Sudáfrica entre 1989 y 1995, y el dibujante Oriol Malet han unido sus fuerzas para retratar a Mandela y a uno de sus interlocutores en los momentos más tensos de la transición sudafricana: Constand Viljoen. El militar afrikáner, líder de la extrema derecha, evolucionó desde una postura abiertamente favorable al conflicto armado a apostar por la lucha en el terreno parlamentario. El dibujo de Malet, que recorre algunos de los instantes más icónicos del periodo, convierte la relación entre Mandela y Viljoen en una obra memorable.

Soldados de Salamina, de José Pablo García y Javier Cercas (Penguin Random House)

José Pablo García ha adaptado al cómic con maestría la famosa novela de Javier Cercas que recupera uno de tantos episodios personales de la guerra civil: cómo sobrevivió a un fusilamiento el escritor y fundador de Falange Rafael Sánchez Mazas gracias que un militar republicano lo dejó marchar. Tras adaptar con gran éxito las obras de Paul Preston La guerra civil española Muerte en Guernica, el joven dibujante malagueño ha consolidado un lenguaje propio que vuelve a aplicar con acierto en esta ocasión. Realidad y ficción se dan la mano para analizar cómo se relacionan el pasado y el presente.

Angola Janga, de Marcelo D’Salete (Flow Press)

El dibujante brasileño Marcelo D’Salete, premiado en diversos certámenes internacionales, recupera la historia del Quilombo dos Palmares, el reino que crearon esclavos fugitivos en el Brasil colonial del siglo XVII. Es un episodio desconocido fuera de Brasil, pero que muestra la crudeza del racismo y el colonialismo que impusieron los europeos cuando llegaron a América. Una historia emocionante, llena de acción, que se adentra en un pasado prácticamente mítico de la mano de un dibujo en blanco y negro muy expresivo y lleno de fuerza.

Barcelona, 20 de Mayo de 2019