Hacia una ‘nueva España industrial’

José Fernández Rodríguez, secretario general de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO

Agustín Martín Martínez, secretario general de la Federación de Industria de CCOO

Vicente Sánchez Jiménez, secretario general de la Federación de Construcción y Servicios de CCOO

Eddy Sánchez Iglesias, profesor de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM

30/04/2020

Frente a las políticas de austeridad, existe otro camino: trabajar la productividad, consistente en hacer más con menos, y la innovación, que es hacer cosas nuevas y mejores que las que existían antes

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La crisis sanitaria desatada por la Covid-19, junto a las dificultades de abastecimiento de bienes básicos y elementos sanitarios esenciales, ha demostrado la fragilidad de un modelo productivo que apostó todo por el sector turístico y de servicios en detrimento de la industria, siendo en estos momentos las fábricas localizadas por todo el territorio, un puntal básico para garantizar los elementos físicos que permitan mantener la salud de la población.

Las consecuencias derivadas de la pandemia traerán consigo un escenario de crisis social y económica sin precedentes, como ya todo el mundo ha advertido. Por ello, debemos afrontar el reto de superar los efectos ocasionados por esta enfermedad global, pero esto sólo se logrará en las sociedades que tengan organizaciones productivas propias que lo permitan. Objetivos que solo serán posibles sobre la base de una reindustrialización del país que avance hacia una ‘Nueva España Industrial’.

Debemos afrontar el reto de superar los efectos ocasionados por esta enfermedad global, pero esto sólo se logrará en las sociedades que tengan organizaciones productivas propias

Nuestra capacidad para salir de la crisis, para construir una sociedad más justa, más ecológica, una sociedad en la cual sea posible alimentarse, desplazarse, tener una vivienda, calentarse, curarse, educarse, informarse, investigar, producir, no se parecerá a la de hoy.

Es absurdo continuar por la vía de proyectos económicos ya fracasados. Frente al ajuste salarial o las políticas de austeridad, existe otro camino, relacionado con trabajar la productividad, consistente en hacer más con menos, y la innovación, que es hacer cosas nuevas y mejores que las que existían con anterioridad.

Durante el desarrollo de la actual crisis sanitaria, se ha observado cómo las economías que contaban con sectores industriales más potentes y sectores públicos dinámicos y no jibarizados, están siendo las más preparadas a la hora de afrontar las consecuencias desatadas por el coronavirus, situándose en mejores condiciones para resistir a la crisis económica.

El fortalecimiento de la industria y los servicios públicos constituye una necesidad estratégica y una condición indispensable para la reconstrucción social y económica del país, esfuerzo que se dirige al logro de tres objetivos concretos: la protección de la salud de la sociedad y de los trabajadores, reconstruir social y económicamente el país y, por último, afrontar el reto de la doble transición ecológica y energética, por una parte, y digital, por otra.

La industria y los servicios públicos pueden generar el gran crecimiento de la productividad necesario para reiniciar un desarrollo sostenible y la recuperación del empleo, así como la reconstrucción económica en torno a un nuevo modelo productivo más fuerte.

Para impulsar una industria sobre bases nuevas, es necesario revitalizar la política industrial como instrumento central de política económica, que defina un nuevo marco de intervención pública, por medio de tres objetivos concretos a perseguir:

En primer lugar, se busca diversificar la estructura sectorial incorporando ramas o segmentos de mayor complejidad tecnológica (vertiente horizontal).

En segundo lugar, incrementar el contenido local del producto final, al controlar y dominar más fases del proceso de fabricación final dentro de las cadenas de valor global (vertiente vertical).

En tercer lugar, renovar la base técnica y organizativa de las actividades industriales.

No se trata de defender un marco de intervención ya caduco, sino que respondan a la necesidad de alcanzar con éxito tres prioridades estratégicas: situarse en segmentos de alto crecimiento mundial y con mucho empleo; basarse en tecnologías en las que España dispone de bases propias; y por último, que se concreten en necesidades, objetos, productos o servicios, que responden a una demanda actual o futura centrados en la solución de los nuevos problemas sanitarios, económicos, sociales, territoriales y medio ambientales que nos afectan.

La defensa de una ‘Nueva España Industrial’ es la apuesta por renovar nuestra producción, proponer nuevos objetos y nuevos servicios, en especial apostar por seis sectores motores:

  1. La sanidad y la economía del ser vivo, por medio del desarrollo de la oferta industrial en sanidad y biotecnologías, con nuevos dispositivos médicos y equipamientos sanitarios.
  2. La transición energética, a través de la renovación térmica de edificios, las energías renovables, las redes eléctricas inteligentes, la calidad del agua y la gestión de la escasez.
  3. El conjunto de proyectos relativos a los transportes ecológicos, como el automóvil para todos y todas con un consumo limitado, el vehículo eléctrico, el avión eléctrico y la nueva generación de aeronaves, la autonomía y potencia de las baterías, los vehículos de pilotaje automático y los nuevos materiales de construcción como la fibra de carbono.
  4. Los nuevos sistemas digitales como el impulso a las nanotecnologías, la nanoelectrónica o la nanofabricación, la realidad aumentada, los objetos conectados, los servicios sin contacto, las impresoras en 3D y el cloud computing.
  5. Es necesario diseñar una política de infraestructuras logísticas y de transporte por medio del fomento de un sistema multimodal integral, que permita combinar los distintos modos de manera más eficiente y sostenible, aportando valor añadido a la cadena de suministro.
  6. Añadir la construcción de mejores redes de comunicación, física y digitales, para potenciar el desarrollo industrial de la ‘España vaciada’, cuestión básica para la estabilización de la población en el terreno, impulsando la industria agropecuaria y forestal.

Prioridades para un verdadero pacto de Estado y que serán el punto de convergencia de todos nuestros esfuerzos, el punto de encuentro de todas las fuerzas productivas, de investigadores, ingenieros, diseñadores, trabajadores de todos los sectores de actividad concernidos, pequeño y mediano empresariado productivo, alianza que constituirá un pilar en la urgente reconstrucción social y económica del país.

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