Cultura, crisis y sindicalismo

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Ana María Vallejo Cimarra

Unión Sindical CCOO Castilla León

 

 

 

La intensa crisis que viene afectando a nuestro país desde hace años no está siendo una mera crisis económica, sino que esta desarticulando otros aspectos fundamentales de nuestra sociedad. Ya es normal oír hablar frecuentemente del intenso retroceso  en valores y en derechos, en participación y democracia, y por supuesto como no podía ser de otra manera un intenso retroceso del papel de la cultura en nuestra sociedad;  con ello no queremos referirnos, en exclusiva, a la creación y producción, sino a la falta de apoyos y ayudas públicas o la existencia de una política cultural clara y definida, defendida desde las administraciones públicas.

Lo primero que tendremos que analizar es cuál ha sido el papel del estado central y las administraciones autonómicas y municipales en cuanto a política cultural en los últimos años, así podremos observar un descenso drástico de la financiación en este sentido. La cultura se ha quedado en nada sin que se materialicen alternativas de mecenazgo y financiación.

Según el estudio España: la cultura en tiempo de crisis (E. Bustamante), entre 2008 y 2011 la tónica general en Europa ha sido la de aplicar severos recortes en el gasto público destinado a cultura (desde el 7% de Reino Unido o Irlanda hasta el 16,7% de Italia o 22% de Grecia), pero en ningún caso se ha alcanzado el nivel de nuestro país donde el descenso real entre 2009 y 2013 superaría el 50%.

Con este escandaloso descenso, se hace necesario, más que nunca, un debate profundo sobre el papel de la cultura en la sociedad actual, reconociendo su importancia, abordando el tema desde su doble perspectiva: como un derecho reconocido al que debemos garantizar su acceso y  como  un recurso económico. Y, al mismo tiempo, resaltar la legitimidad del Estado para actuar en este campo a través de las políticas públicas y la recuperación de su papel dinamizador.

El pasado año, desde nuestro Ateneo Cultural “Jesús Pereda”, en colaboración con la Universidad de Valladolid, impulsamos unas jornadas de debate respecto a este tema, que bajo el título “Cultura de la crisis y crisis de la cultura”,  desgranaron día a día la situación de cada uno de los sectores culturales. Entre las conclusiones que de allí se sacaron podemos resaltar la idea fundamental de que si bien la cultura no va a desaparecer, sí es cierto que está pasando por uno de sus peores momentos. Uno de los peligros más importantes que podemos correr es la pérdida de diversidad cultural y, con ello, la calidad de la democracia. No podemos olvidar que para una organización como CCOO la cultura no es algo aséptico, sino generadora de avance social y de pensamiento crítico.

Con respecto a las políticas culturales podemos señalar lo comentado por el profesor E. Bustamante sobre las dos líneas de actuación a tener en cuenta; por un lado las encaminadas a proteger la diversidad cultural de la sociedad española como elemento de inclusión social y de participación  democrática y, por otro, las dirigidas al fomento de las industrias culturales de nuestro país. En este sentido, se debería llevar a cabo un plan estratégico a medio y largo plazo que garantizara el acceso a la cultura así como la diversidad de ésta. Para ello sería conveniente crear un organismo autónomo (podría ser un observatorio o departamento ministerial), pero pactado y consensuado entre los distintos partidos y agentes sociales, que gestionara las subvenciones estatales con criterios de calidad, sin dirigismos y que liderara el apoyo a los creadores y redes sociales. Igualmente se debería llevar a cabo otro plan de fomento de la industria cultural (dirigido a las PYMES sobre todo) de nuestro país que la consolidara, por un lado, y que por otro asegurara su internacionalización.

Son muchas y variadas las actuaciones que se pueden definir de  cara a ayudar, dignificar e impulsar la cultura de nuestro país, tan sólo reflejaremos algunas que a nuestro criterio son básicas:

  • Es necesario conseguir reducir el IVA cultural, no podemos olvidar que tenemos el tipo impositivo más alto de Europa con gran diferencia.
  • Una defensa de la excepción cultural del Estado Español (al igual que hacen otros países como Francia o Reino Unido) en las negociaciones internacionales.
  • Una ley de mecenazgo cultural que atienda a las necesidades de las pequeñas industrias culturales.
  • Promover la cultura desde la base, dando la importancia que se merece a cada una de las disciplinas artísticas en todos los niveles educativos.
  • Promover una cultura más participativa, contando con las diferentes asociaciones y organizaciones culturales junto con los agentes sociales, para el diseño y promoción de las políticas culturales institucionales, fomentando y dando especial cabida a las expresiones culturales locales y autóctonas.

En definitiva, como organización sindical de carácter marcadamente social que somos, no podemos quedarnos quietos ante esta situación, debemos reclamar ante las diferentes administraciones políticas culturales efectivas y democráticas, alejadas de dirigismos e intereses partidistas. Pero a la vez, en el seno de nuestra organización, debemos reclamar un posicionamiento claro en esta materia, abrir el debate de la política cultural y dotarnos de argumentos claros y contundentes al respecto. Sólo así  lograremos una sociedad más participativa, crítica y comprometida.

Lunes, 5 de Octubre de 2015