¿Cómo impacta la tecnología en las administraciones públicas?

 

Carmen Lavado, jefa del departamento de sistemas de información
Eva Ruiz, responsable de administración electrónica
Michael Donaldson, director de planificación estratégica
Ayuntamiento de Gavà

 

 

La tecnología siempre ha sido un motor de propulsión del cambio en la sociedad y en este sentido ha permitido tener servicios inimaginables hace 20 años y consumir productos y servicios de manera muy diferente a como lo hacíamos hace 20 años.

No obstante, ¿las administraciones públicas ofrecen servicios diferentes a los que ofrecían hace 20 años o se consumen de manera diferente a hace 20 años? Seguramente la respuesta es un contundente no.

En  las AAPP y desde la prespectiva tecnológica, innovadora o de modernización se ha intentado insertar la tecnología para que produjera el mismo cambio que ya se estaba produciendo en la sociedad. Pero el resultado ha sido de impacto relativo.

¿Cuáles son los motivos por los que a pesar de tener leyes que nos obligan a utilizar medios electrónicos en servicios fundamentales nos cueste tanto poderlos implementar?

Veamos en primer lugar ante que escenario nos enfrentamos. Con una plantilla de empleados y empleadas públicas envejecidas, con más del 35% de más de 55 años, personas que no son nativos digitales. Será muy difícil que sin formación y capacitación se adapten de manera sencilla a los nuevos roles que la administración del siglo XXI, en la era digital, requiere.

Otro hándicap, sin duda, es nuestro régimen jurídico, altamente garantista y muchas veces muy lejos de la realidad tecnológica, que impide ofrecer soluciones sencillas para facilitar esa transición hacia la era digital de la administración pública. Por último las administraciones somos deudoras de una cultura organizativa aun excesivamente vertical y las tecnologias no casan bien con fronteras y departamentos para desplegar todo su potencial y requieren de cambios transversales en las organizaciones para arraigarse y ofrecer frutos.

Avances tecnológicos clave

Son muchas las evoluciones tecnológicas de los últimos años pero destacaríamos el cloud y las aplicaciones móviles como lo más revolucionario. Con la filosofía Mobile First, ninguna compañía se plantea un servicio que no se pueda ofrecer a través del móvil, y las administraciones hemos hecho nuestros excursiones, aunque todavía tenemos recorrido por andar.

Estos avances, y otros muchos ligados a ellos, han de ofrecer nuevos servicios a la ciudadanía, como el voto electrónico, y también a los empleados públicos, como el teletrabajo.

Nuevos perfiles necesarios en la administración pública del siglo XXI

Las administraciones públicas tradicionalmente han gestionado, ciudadanía, territorio y servicios para esa ciudadanía en ese territorio. Pero cada vez más se ven con la necesidad de gestionar bien los datos generados por la ciudadanía, si es que quiere ofrecer servicios de manera diferente, más eficientes o más novedosos. Y en ese sentido las organizaciones que apuesten por esta manera de entender la administración pública, los CDO, Chief Data Officers, son y serán una pieza clave y fundamental, encargados de la gobernanza de los datos.

Como nos organizamos para afrontar la revolución tecnológica

Las AAPP para adaptarnos a esta revolución tecnológica,  debemos apostar por la capacitación de los empleados públicos y la gestión del cambio,  partiendo de la base que son una pieza clave en el proceso de transformación de la organización.

La restricción presupuestaria de los últimos años ha tenido una consecuencia clara, el envejecimiento de las plantillas.  Esto ha hecho que coincidiendo con la elaboración de planes de transformación digital y modernización que han impulsado muchas administraciones públicas , éstas  no cuentan con los perfiles necesarios y disponen de un presupuesto limitado para contratar a profesionales externos expertos en la materia.

Pero ahora que parece que el ciclo se va invirtiendo hace falta una apuesta decidida para afrontar el reto de adaptar la organización a los cambios tecnológicos a lo que se une el de gestionar el relevo generacional y transmisión de conocimiento entre profesionales con perfiles que deberían ser distintos y que desarrollarán sus funciones  de forma completamente distinta.

Tres aspectos clave que tendrán que afrontar las AAPP para adaptarse a esta revolución serán en primer lugar,  que la organización analize y identifique los nuevos perfiles profesionales necesarios para afrontar estos retos y defina sus funciones .

En segundo lugar, la selección de estos nuevos perfiles debe ir más allá de evaluar los conocimientos y complementarse con la selección de profesionales que posean las competencias y habilidades necesarias para adaptarse a los cambios acelerados que se producirán los próximos años. A saber;  inteligencia artificial, robótica, blockchain…

Por último, será básico repensar estructuras e implantar cambios organizativos.  Es numerosa la literatura académica, contrastada con la tozuda realidad que pese a que las administraciones se han organizado de forma jerárquica y se han estructurado en unidades muy especializadas requieren para afrontar los nuevos retos de soluciones integrales y transversales para transformar la gestión pública. Y es que la transformación digital de la organización tiene carácter poliédrico, no solo es un cambio tecnológico sino que  también supone un cambio organizativo, cultural y jurídico. De aquí la importancia de trabajar cooperativamente compartiendo conocimiento. Un nuevo escenario donde sin duda será esencial que las AAPP se doten de estrategia para abordar de forma ordenada este proceso de racionalización organizativa que va a sentar las bases del futuro de la institución.

Pero la gran pregunta que hay que plantearse es el para qué de la incorporación de la la transformación digital en las AAPP. Pues para lo mismo que el resto de las acciones y políticas públicas; para servir a la ciudadanía en aras a mejorar la calidad de vida de las sociedades donde prestan servicio las instituciones.

De manera sucinta apuntamos dos caminos a desarrollar. Primero, la tecnología como aliada para transparentar la acción de gobierno, empoderar la ciudadanía a través de la participación digital y el voto electrónico y en  fomentar la pedagogía de lo público través de la rendición de cuentas.

Segundo, la tecnología debe hacer fácil y ágil la relación burocrática entre administración y ciudadanía. En un primer estadio de manera reactiva, facilitando al máximo los servicios digitales ofreciendo dichos servicios de una manera cómoda, sencilla y agradable però segura y rigurosa y en una segunda dimensión a partir de la admistració proactiva. Las AAPP deben, a partir del Big Data, ser capaces de conocer bien las necesidades de la ciudadanía a partir de los datos que genera y así anticiparnos y facilitarles la relación con su administración. Datos que bien gestionados se conviertan en información que a su vez generen conocimiento para así tomar mejores decisiones que redunden en la mejora de la prestación del servicio público.

Enero de 2019