TV3 es el NO-DO y el NO-DO es TVE

 

Xavier Sitjà

Periodista de Televisión Española

 

 

 

En plena crisis sobre el proceso de independencia de Cataluña, un dirigente de Ciudadanos afirmó: “TV3 es el NO-DO” y alguien retituteó: “Y el NO-DO es TVE”.

TV3 lleva años retransmitiendo en directo las masivas manifestaciones catalanistas. Son parte de su ADN y la audiencia le corresponde. TVE las minimiza o las esconde y las audiencias le abandonan.

TVE se volcó en la cobertura de la masiva demostración españolista del 8 de octubre en Barcelona. La retransmitió en directo por La 1 y el canal 24h. Sin embargo, nunca antes lo había hecho con las  grandes  protestas independentistas en Cataluña: Diada del 11 de septiembre, referéndum del 1 de octubre o paro general del 3 de octubre.

Así, en momentos de máxima tensión informativa, como la del pasado octubre, las audiencias televisivas son irrefutables. En toda España TVE es doblada por La Sexta y en Cataluña  sextuplicada por TV3·

“Hay que controlar de manera democrática los medios de comunicación públicos [de Cataluña], que son una vergüenza”, arengó Josep Borrell el 8 de octubre en  la   manifestación a favor de la unidad de España en Barcelona.  Y los manifestantes corearon al unísono: “¡TV3, manipuladora!”. En aquel momento de máxima exaltación españolista en  vivo y en directo se olvidaron de que ellos mismos eran los protagonistas de la otra gran manipulación. Así  es como se entiende  la televisión pública en España.

Televisión española nació en 1956 como innovador aparato de propaganda del régimen de Franco. Hasta entonces, la dictadura  sustentaba su comunicación audiovisual en el llamado NO-DO, acrónimo de Noticiarios y Documentales que se proyectó semanal y obligatoriamente en los cines antes de exhibir ninguna película hasta 1976. Durante los sesenta y un años de existencia de TVE, este enorme aparato informativo ha pasado por distintas etapas, pero en la inmensa mayoría de su historia ha sido controlada burdamente por el gobierno de turno.

En 1983 arrancaron las primeras televisiones autonómicas: la EITB vasca y TV3 catalana fueron las primeras. Les siguieron la TVGa gallega, Canal Sur en Andalucía, Tele Madrid y Canal 9 en Valencia. En general, las cadenas de televisión autonómicas han seguido un patrón parecido al de TVE.  En España, se asume como normal que los  gobiernos utilicen la radiotelevisión pública como parte de su aparato de propaganda, a veces incluso de agitación y propaganda (agitprop).

Con su política partidista consiguen marginar a segmentos sociales que se alejan de las televisiones públicas por considerarlas parciales. Todo lo contrario de lo que corresponde a un medio público que, por ser propiedad de toda la ciudadanía, debería esforzarse por incluir a todos/as en sus informativos y programas.

En el caso concreto de las dos cadenas públicas más representativas de España, ambas han construido su  relato de la actualidad en coincidencia con las políticas de sus gobiernos. Ahora, TVE solo da voz a los partidarios de la unidad  de España y raramente, aparecen portavoces independentistas. De modo parecido, TV3  restringe la aparición de españolistas que, según las encuestas, representan a la mitad de la población catalana.

Durante los gobiernos de Rodríguez Zapatero en toda España y de Maragall en Catalunya se modificaron  las leyes para elegir por consenso a los máximos responsables de TVE y TV3. Cuando PP y CiU recuperaron el poder, las laminaron para  designar directamente a sus prosélitos.

En la ley   del Audiovisual de Rodríguez Zapatero también se reconocía la existencia de los llamados Consejos de Informativos en  RTVE, formados mayoritariamente por periodistas elegidos cada dos años por las respectivas redacciones. Su misión es velar por la independencia, calidad y pluralismo de las emisiones informativas de RTVE. En TV3 también existe un comité profesional de las mismas características, pero sus resoluciones son poco conocidas fuera de Televisió de Catalunya.

El Consejo de Informativos de TVE denuncia la manipulación sistemática y documenta la censura, ocultación o deformación de la realidad en los Telediarios, Informe semanal o en el canal 24 horas. Y a pesar de la contundencia de sus dictámenes públicos, los responsables de TVE designados por el Partido Popular los ignoran. En los últimos años los CdI han interpelado a los partidos políticos para que modifiquen la ley que permita la elección democrática del presidente de la corporación RTVE.

2018 debe ser el año del cambio en la principal empresa  pública de comunicación de España, la última esperanza de los profesionales y   de los espectadores expulsados de TVE. Si se consigue levantar el asedio a Televisión española, todos saldremos ganado.

Barcelona, 18 de Octubre de 2017