Presentación

 

Xavier Navarro

Responsable de Estudios y Cultura de CCOO

 

 

La existencia de espacios corporativos en el mundo del trabajo no es nuevo, de hecho los inicios del sindicalismo tienen mucho que ver con grupos profesionales concretos, ámbitos gremiales…, el ámbito confederal se conforma en las primerías del siglo XX, entendiendo como ámbito de intervención sindical, entonces, el mundo fabril y agrario… fundamentalmente.

En la medida que avanza la sociedad y se produce intervención sindical en otros ámbitos, vemos que allí donde existe grupo uniformado, donde existe una fuerte identidad de grupo, el sindicalismo confederal tiene enormes dificultades porque la fuerte identidad está ligada al uniforme y su práctica profesional. Esta situación se ve reforzada en aquellos ámbitos donde su práctica profesional vive en muchas ocasiones en contradicción  con derechos de ciudadanía y derechos sociales, siendo de gran dificultad introducir posiciones sindicales de carácter general y de clase…

En otros ámbitos laborales, con otras características, pero con sentimiento grupal con fuerte incidencia en la sociedad (periodismo, enseñantes, sanitarios) también se desarrolla con cierta fuerza la acción corporativa frente a lo confederal. En algún caso (ejemplo: sanitarios) los diferentes subgrupos pueden tener espacios identitarios diferenciados en cierta competencia entre ellos.

Es cierto que no en todos los lugares del Estado se desarrolla esta situación con la misma fuerza, pero sí podemos afirmar que es una situación mayoritaria allí donde la intervención sindical confederal y de clase, o bien no se ha dado con voz y criterio propio, o bien ni ha existido e incluso excluido de su ámbito de intervención, o bien se han mal copiado determinadas prácticas para hacerse espacios, lo cual tiene siempre mal pronóstico y a menudo tiene un carácter perecedero.

Allí donde se ha actuado con la voz propia sin concesiones a lo corporativo, con criterios confederales y de clase, donde se ha sindicalizado el ámbito laboral y la negociación, lo corporativo ve reducido su espacio.

Esta situación ya existente con anterioridad a la situación de crisis que se desarrolla a partir del 2008. Las situaciones de profunda incertidumbre generan miedos y con ellos respuestas reduccionistas, simplistas, identitarias, frente a una globalización que, hegemonizada cultural e ideológicamente por el neoliberalismo, ha golpeado a gran parte de la sociedad. Los miedos favorecen la búsqueda de refugios, más emocionales que materiales. Esta circunstancia, que afecta al conjunto de la sociedad, por supuesto también afecta al mundo del trabajo. Desde el 2008 estamos en este marco, que la pandemia ha reforzado y acentuado.

El mundo del trabajo no vive aislado del resto de la sociedad, las tendencias identitarias se acentúan en todos aquellos grupos que se sienten olvidados y excluidos de una acción sindical global, aunque no sea cierto. El miedo es una emoción muy intensa.

La hegemonía ideológica y cultural del neoliberalismo da fuerza a la individualización frente a lo colectivo, favoreciendo por tanto los retraimientos de los que se alimenta el corporativismo; a lo que debemos sumar el aislamiento, fruto del actual desarrollo de las fuerzas productivas, y que en el mundo pandémico han visto incrementar, forzando situaciones de trabajo aislado en casa.

El sindicalismo de clase también se ve afectado y esto nos sitúa ante la necesidad de analizar la realidad y debatirla, desde distintas posiciones, con el objetivo de favorecer el desarrollo del sindicalismo de clase que representa CCOO. Este es el objetivo de este número de PERSPECTIVA con diferentes aportaciones.

Mayo de 2021