La justicia fiscal: una lucha clave para los sindicalistas de servicios públicos

fiscalidad-internacional

 

Patrick Orr y  Nadja Salson

European Public Service Union (EPSU)

 



Tras los Panama Papers, la evasión fiscal de nuevo sale en primera plana. Lo más inquietante es que ya no le sorprendan a nadie estas revelaciones. Estos escándalos se han vuelto eventos anuales. Hace un año los acuerdos secretos entre multinacionales y la administración tributaria de Luxemburgo, los llamados LuxLeaks, se dieron a conocer.

Ahora los Panama Papers confirman lo mismo de siempre: los ricos y las multinacionales aprovechan todo tipo de tecnicismo para evadir miles de millones de euros de impuestos, muchas veces con la complicidad de los dirigentes políticos.

A medida que los fondos públicos pierden sumas exorbitantes a la evasión fiscal, existe una política de fuertes recortes a los servicios públicos. Los ‘ahorros’ en el corto plazo se convierten rápidamente en la justificación para recortar aún más.

En ningún lado está esto más claro que en las administraciones tributarias. Desde el comienzo de la crisis, estas entidades han sufrido un recorte mediano del 10% de personal en Europa. En España, sabemos que las y los agentes tributarios no tienen ni los recursos suficientes ni el apoyo político para perseguir los casos más complejos de la evasión fiscal. Sin embargo, son estos los casos que rendirían mucho más recursos recuperados para los fondos públicos. En el reino del revés de la austeridad esta lógica tiene su propio fin de recortar para justificar más recortes en el futuro.

EPSU es la federación sindical europea que representa no sólo a los y las agentes tributarias sino también a las y los trabajadores de los servicios públicos cuyos salarios dependen de los impuestos. Todos los y todas las trabajadoras en los servicios públicos tienen interés en una fiscalidad justa. Además, la justicia fiscal es clave para la justicia social y la redistribución de la riqueza y los ingresos. Es por estas razones que EPSU ha estado a la delantera de esta lucha a nivel europeo.

Dentro del marco de un proyecto de formación para los y las sindicalistas sobre la justicia fiscal, organizamos, juntos a los sindicatos españoles, un taller en Madrid donde los efectos de la austeridad en las administraciones tributarias se mostraron claramente a través de los testimonios de las y los agentes de impuestos. Los recortes han tenido un impacto muy negativo sobre la moral de las y los trabajadores en la Hacienda española: menos recursos, mucha presión psicológica a causa del salario de acuerdo al rendimiento y, como consecuencia, menos recaudación. Una delegación de Comisiones Obreras también visitó Bruselas a principios de este año para discutir más este tema.

EPSU se ha sumido a la campaña para desvelar las prácticas de una de las transnacionales más conocidas del planeta. Junto a nuestro/as compañero/as norteamericano/as del SEIU, el sindicato impulsor de la ‘Fight for 15’, y a la federación europea de los trabajadores alimentarios (EFFAT), publicamos una exposición de la evasión fiscal del McDonald’s en un informe llamado ‘Unhappy Meal’. Se encontró que la cadena de comida rápida más grande del mundo había evitado más de mil millones de euros de impuestos en Europa entre el 2009 y el 2013. Muestra claramente que muchas veces los peores empleadores son también los que más impuestos evaden.

Una gran victoria para esta campaña internacional llegó en noviembre, cuando la Comisión europea anunció que investigaría nuestros hallazgos. Si la Comisión decide que la estructura evasora de McDonald’s ha roto las reglas sobre las ayudas estatales, la multinacional se vería obligada a devolver todo el dinero que debería haber pagado. La prensa francesa ahora comunica que la Hacienda de ese país habría enviado una demanda a McDonald’s de 300 millones de euros en impuestos evadidos por haber utilizado precisamente la estructura identificada en nuestro informe.

Tenemos entendido que la Hacienda española también ha lanzado una investigación del caso de McDonald’s, gracias a la promoción del informe ‘Unhappy  Meal’ por los sindicatos en España.

Bajo tanta presión generada por la indignación ciudadana en todas partes de Europa, las instituciones de la Unión han empezado a actuar. Pero hasta ahora las propuestas no han alcanzado lo necesario para acabar con la evasión empresarial de una vez.

Ha habido algunos pequeños avances contra unos de los abusos más flagrantes: una directiva que fuerza a los gobiernos a intercambiar los tax rulings que conceden condiciones fiscales más favorables a las corporaciones, un comité especial en el Parlamento europeo para investigar la evasión fiscal y una serie de propuestas para impedir algunas de las prácticas de evasión más utilizadas.

Sin embargo, los sectores opositores son poderosos y hay siempre mucha resistencia de la parte de varios gobiernos nacionales y el lobby patronal. Las medidas propuestas por la Comisión son tan tímidas que no prevendrán la mayoría de los abusos. A modo de ilustración, no se propone ninguna restricción sobre los patent boxes y otros tipos de regímenes especiales que otorgan grandes reducciones a las multinacionales. Son exactamente estas concesiones que McDonald’s aprovecha para evitar contribuir lo que debería a los fondos públicos.

Cada estado miembro de la Unión europea tiene sus propias escapatorias fiscales y es esta discordancia entre los distintos sistemas impositivos, dentro de un mercado único, que aprovechan las grandes empresas. EPSU hace campaña en favor de una solución muy simple a este problema: obligar a las multinacionales a publicar información clave sobre sus operaciones. Se llama información pública desglosada por países -public country-by-country reporting, o CBCR, en inglés- y resulta la única manera de destapar esta red oscura de escapatorias nacionales. Así, todo el mundo podría identificar si una compañía paga una cantidad de impuestos que corresponde con su actividad económica en cada país.

Otra lucha que ahora se surge al nivel europeo es por una tasa tributaria mínima para las sociedades. Es una medida imprescindible para detener la tendencia de largo plazo de reducir las tasas tributarias sobre capital. Junto a la Confederación europea sindical, llamamos a una tasa mínima de 25% en Europa para combatir la evasión fiscal y la presión empresarial de abolir este impuesto progresivo. Haremos este llamamiento dentro de la discusión que seguirá el relanzamiento, por la Comisión en octubre, de la base impositiva común del impuesto de sociedades. Apoyamos esta iniciativa de coordinación europea, pero tiene que recuperar los recursos que se están perdiendo en la evasión fiscal. Una medida que sólo unifique reglas contables para las empresas no bastará.

Se ha demostrado en el caso de McDonald’s que la lucha da resultados. Mantengamos la presión y sigamos luchando por una fiscalidad justa para financiar servicios públicos de calidad. Hemos mostrado que, unidos, podemos lograr el cambio.

Puedes sumarte a la compaña por la transparencia fiscal al firmar la petición aquí: http://www.epsu.org/a/11918.

El informe ‘Unhappy Meal’ está disponible en castellano aquí: http://www.notaxfraud.eu/sites/default/files/reports/esUNHAPPYMEAL_final.pdf

Barcelona, 28 de Abril de 2016