La cultura y lo cotidiano en el mundo del trabajo

 

José Iglesias Novillo

Sindicalista y pintor

 

 

Todas las civilizaciones se han formado mediante la actividad de los diversos sectores que integran el ámbito laboral. El trabajo forma parte, y de modo extraordinariamente relevante, de cuanto se ha construido a lo largo de los siglos.

Las diversas culturas, a través de sus diversas manifestaciones, han ido moldeando y haciendo sentir y ver el mundo. También nuestra civilización, con un pasado cristiano, ha ido formando un pensamiento en continua mutación. Actualmente la globalización y un mercado hipercapitalista están afectando a los ciudadanos con problemas ambientales y energéticos, entre otros.

El mundo del trabajo está, por otra parte, ordenado por leyes y reglamentos jurídicos que nos influyen y condicionan al trabajador en un sistema que no conoce libertades más utópicas. Existen, sin embargo, ciertos rayos de libertad que el trabajador puede y debe recibir (el arte, la ciencia, las humanidades) si pretende equilibrar la influencia de los pensamientos dirigidos por el mercado y por un consumo exacerbado al que invitan las nuevas tecnologías y los medios de comunicación. Creo que tenemos que permanecer abiertos a estos rayos si deseamos ser más dichosos y libres.

El constructivismo, por ejemplo, un movimiento estético y artístico desarrollado en tiempos de la revolución rusa, pese a su breve duración, continúa ejerciendo su influencia en la actualidad.

Nuestra marca corporativa, realizada por Rafael Celda en 2009, es considerada excelente por su “potencia movilizadora” y funciona porque “se trata de una marca aparentemente sencilla, pero muy original, e idónea para los soportes habituales de implantación”, según la valoración realizada por José María Cruz Novillo.

Logo de CCOO, ejemplo de la influencia constructivista.

El trabajo se ve, se siente día tras día. La cultura nos moldea y nos hace ver una realidad de las múltiples realidades existentes.

Septiembre de 2021