La Cultura Transversal

 

Ana María Vallejo

Secretaría de Administración y Finanzas de Comisiones Obreras de Castilla y León

 

 

En las últimas décadas hemos estamos observando como la cultura comenzaba a formar parte cada vez más del día a día de nuestra organización sindical, de tal manera que desde hace ya varios años distintas organizaciones sindicales, ya fueran territoriales o federales iban dotándose de secretarías, áreas o instrumentos específicos a modo de fundaciones, cuyo objetivo fundamental fuera la programación de actividades culturales y el acercamiento al universo cultural.

Siempre he defendido que este acercamiento al mundo de la cultura, nos hacía regresar a nuestros orígenes como organización sindical de clase, que desde la base de su nacimiento y legalización contó con el apoyo de numerosas personas claramente identificadas con el mundo de la cultura, coincidiendo, por otra parte, con aquellas que eran más reivindicativas y proactivas en aquel momento. Sin embargo una vez pasado el tiempo, ambos mundos, el sindical y el cultural, sufren un distanciamiento progresivo, por el cual se deja de interactuar mutuamente, disociándose durante un periodo de tiempo. El sindicato, como organización de trabajadoras y trabajadores, olvida por un momento la necesidad de buscar un enfoque cultural dentro de sus líneas de acción, y por otra parte, las propias personas trabajadoras de la cultura, que sufren generalmente una especificidad laboral muy determinada, ven como la organización sindical no ofrece todas las respuestas que requiere un sector de actividad tan complejo como el cultural.

En estos momentos, en los que la cultura ya forma parte de nuestras líneas de acción, una de las cuestiones más enriquecedoras, que debemos poner en valor en estos últimos años es el poder haber desarrollado vínculos con numerosas personas y organizaciones del ámbito cultural, con los que se tiene una cercanía y complicidad importante, que no se queda en la mera participación dentro de nuestra diversa programación cultural si no que va más allá apoyando reivindicaciones y acciones puramente sindicales.

Pero vayamos al otro punto importante de reflexión, abordemos la cuestión relativa al tipo de programación qué ofrecemos, y  más específicamente ¿a quién estamos llegando con las diferentes programaciones culturales? En primer lugar, debemos reafirmarnos en el objetivo básico de que la cultura debe ser algo transversal en nuestra organización, dicho de otra manera, la cultura debe atravesar de principio a fin al sindicato y estar presente desde las secciones sindicales más pequeñas hasta las estructuras más altas de la dirección. Quien haya estado realizando labores de programación cultural en nuestras fundaciones ha podido sentir, en no pocas ocasiones, el sentimiento agridulce de estar por un lado ofreciendo una programación cultural del más alto nivel, cumpliendo con todos los parámetros de aunar cultura, ideología y sindicalismo, y sin embargo no contactar con nuestra afiliación más de base, quedándose estas actividades relegadas para un pequeño grupo de personas que asiduamente acuden a nuestras actividades. Con el paso del tiempo, me pregunto si debemos ofrecer la misma programación cultural si nos dirigimos a las estructuras de dirección (por otra parte las más ideologizadas) o a nuestra afiliación de manera extensa (tal vez con otro tipo de inquietudes culturales), en definitiva se trata de evaluar de qué manera podemos implicar a todo el espectro sindical en nuestras actividades.  Y es en este punto donde entiendo que debemos poner el acento y marcarlo como un importante objetivo a trabajar. Debemos analizar y plantear acciones culturales que conecten cada vez más con todo nuestro “público objetivo” tanto con nuestras personas afiliadas, como con delegadas y delegados, y por supuesto con las estructuras de dirección. En definitiva, repensar nuestras acciones culturales para que la cultura sea algo transversal a toda nuestra organización, y elemento integrador de toda la afiliación.

Noviembre de 2021