Cultura y sección sindical

 

María Antonia Araque Alonso

Sección sindical de CCOO en IMBISA (Imprenta de Billetes, S.A.)

 

 

La labor de las secciones sindicales en el día a día de las empresas es la traducción más palpable y directa para las trabajadoras y trabajadores de la utilidad del sindicato. Sin embargo diríamos que, frente a las dinámicas habituales, normalmente muy absorbentes, de los centros de trabajo, aspectos como las vicisitudes del Diálogo Social, por poner un ejemplo, quedan algo lejos para el grueso del personal, cuando no ocurre que, en el peor de los casos, se desconocen o incluso se rechazan debido al descrédito del que es objeto el sindicalismo de clase confederal.

Debe preocuparnos la desconexión entre algunas facetas genuinas de nuestra cultura sindical y la percepción de la realidad tangible, cotidiana, a pie de tajo, de los trabajadores y trabajadoras. Debemos intentar reducir esa brecha si queremos aspirar verdaderamente a la pervivencia de la organización y a preservar su capacidad de transformación social. En la sociedad líquida de la posverdad en la que nos desenvolvemos, orientarnos hacia la supresión de la sociedad capitalista y la construcción de una sociedad socialista democrática o, dicho de otra forma, luchar siquiera por un futuro de dignidad para la clase trabajadora, se antoja extremadamente difícil y requiere de cuantas manos se puedan disponer, de toda nuestra inteligencia colectiva y de no dejar un solo espacio sin presentar batalla.

En esa tarea, recurrir a la cultura desde el sindicalismo es una forma de ampliar la masa crítica y extender la mirada colectiva hacia el horizonte sociopolítico que pretendemos desde referentes y significantes no estrictamente sindicales, más atractivos y asequibles para un “público” menos politizado o con menor compromiso social.

Así pues, con frecuencia las estructuras territoriales o sectoriales organizan actos culturales de diversa índole abiertos a la sociedad en general y que, a pesar de su amplia difusión, en ocasiones no obtienen el seguimiento esperado o sólo acuden a ellos los cuadros sindicales más cercanos a la estructura que los impulsa.

Las secciones sindicales, por su dispersión por todo el territorio, por su cercanía a las bases y por estar allí donde a la gente le pasan las cosas, tienen una potencialidad extraordinaria para permear con ideas y propuestas a los grupos sociales más diversos. Incorporar la colaboración con el mundo de la cultura a las labores habituales de las secciones sindicales, allí donde sea posible, puede contribuir de manera efectiva a mejorar el alcance de las propuestas del sindicato, creando la masa crítica necesaria para combatir la persuasión que ejerce la ideología neoliberal-populista-fascista de los grupos dominantes sobre las clases populares y, a la larga, recuperar la tensión movilizadora.

Llevar iniciativas culturales a las secciones sindicales requiere un gran trabajo de coordinación de las estructuras, bajar al terreno para intentar salvar las no pocas dificultades que entraña una fórmula tan descentralizada. No sólo la elección del evento debe adecuarse a los intereses del colectivo al que nos dirigimos, sino que las cuestiones logísticas, como disponer de un local digno y con un aforo razonable, o contar con la autorización de las empresas, frecuentemente reacias, para que los actos se desarrollen en sus instalaciones, deben poderse resolver sin que suponga perjuicio alguno a los delegados y delegadas del centro de trabajo. Todo ello para garantizar que el esfuerzo de nuestros compañeros y compañeras para acudir a la convocatoria más allá de las horas de trabajo les merezca la pena, les sirva para reflexionar y les dé herramientas para identificar las claves y desmontar el discurso dominante.

Por todo ello es indispensable reforzar la coordinación de las estructuras del sindicato con las secciones sindicales para que, además de operar como células para organizar la defensa y conquista de derechos laborales en los centros de trabajo de empresas y administraciones, también adquieran un papel determinante para la difusión de ideas e iniciativas culturales acordes con nuestros valores sociopolíticos que procuren la transformación social desde las bases.

Noviembre de 2021