Cultura, ¿de qué hablamos?

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Rosa Sans

Directora Fundación Cipriano García – CCOO de Cataluña

 

 

 

¿De qué hablamos cuando hablamos de cultura? La cultura es la formación de la conciencia, la educación en valores del ser humano. Debe propiciar una ciudadanía crítica con capacidad de interpretar e intervenir activamente en la construcción de su futuro. Por ello, no es extraño que situar el tema de la cultura sea bastante controvertido.

La sociedad del siglo XXI debe afrontar una grave crisis del sistema vigente, las políticas neoliberales basadas en reducir los salarios, la actuación del estado, del gasto social y de los impuestos progresivos para favorecer a las rentas del capital ha producido un grado de pobreza y desigualdad creciente. El dinero, las finanzas, el poder del mercado sin control político, ha favorecido como nunca la irracionalidad de una economía al servicio de los privilegiados. También han desacreditado el ejercicio de la política como herramienta ciudadana para organizar la convivencia y el futuro. En esta situación, está claro que los poderosos utilizan unos valores culturales marcados por el individualismo, el éxito, el consumo irresponsable para difuminar la creación de una conciencia crítica.

Es por ello que esta crisis económica que sufrimos es también una crisis cultural y de valores. Para la construcción de una alternativa al modelo neoliberal que nos han querido imponer debemos recuperar el valor de la cultura. Es imprescindible hacerlo para contribuir a dar una respuesta progresista a la crisis.

La lucha contra las desigualdades, la garantía de un trabajo decente, con salarios dignos y derechos laborales son imprescindibles para realizar un cambio de modelo económico que, además de ser sostenible, permita acceder a una vida digna a las personas. Imprescindible es llevar adelante una reforma fiscal justa y solidaria que garantice la equidad y la solidaridad para dar cobertura a los derechos sociales que el movimiento obrero ha conquistado y consolidado por la ciudadanía: educación, sanidad, pensiones.

Para el sindicato, el aumento de la calidad de vida de la clase trabajadora que representa debe contemplar la garantía de acceso a la cultura y el derecho a la participación en la vida cultural. La cultura es un derecho básico de ciudadanía, es un pilar básico del bienestar y un factor fundamental de la cohesión social. Las políticas públicas son las que deben garantizar tanto el acceso a la cultura como la posibilidad de expresividad, la creación.

Los gobiernos de derechas son bien conscientes de la función social de la cultura. El PP y CiU han aplicado unas políticas públicas que van en la línea de potenciar una concepción de la cultura que reproduzca los valores del triunfo personal, del individualismo, de la recepción acrítica de contenidos. Han tomado medidas agresivas como el aumento del IVA cultural, han priorizado las inversiones en espectáculos, en la gestión de grandes eventos, enfocados como entretenimiento.

Además, en la gestión de los grandes centros culturales públicos, muchas veces se han externalizado servicios a empresas subcontratadas, lo que ha supuesto una baja de las condiciones laborales; lo que importa es el negocio más que la calidad del servicio.

Han descuidado las políticas públicas de proximidad, la potenciación de espacios de creación en nuestras barrios y ciudades, en colaboración con entidades, movimientos culturales populares, fomentando la creatividad y la expresión popular, garantizando el acceso a la cultura y a su producción. Crear un entorno favorable a la actividad cultural que garantice la diversidad y pluralidad de las expresiones culturales.

Se han de impulsar otras políticas que contemplen un nuevo modelo de gestión de las entidades culturales públicas, que asegure los derechos de los trabajadores y trabajadoras de la cultura y los derechos culturales de la ciudadanía.

Se debe proteger e impulsar el sector creativo y productivo de la cultura, porque al mismo tiempo como sector económico puede aportar otras maneras de salir de la crisis.

Más que nunca, la cultura tiene un papel central, controvertido en el desarrollo de una sociedad más igualitaria, más justa y libre.

La cultura, más que nunca, debe estar presente en la cotidianidad del sindicalismo, “como el aire que exigimos 13 veces por minuto”.

Lunes, 5 de Octubre de 2015